CUANDO FRANCIS DESPERTO, LO HIZO EN UNA HABITACION OSCURA, ALUMBRADA POR una única lámpara de techo por la que, débilmente pudo ver el rostro de uno de los tres hombres que lo raptó esa tarde de agosto. Le dolía la cabeza y le daba vueltas. Estaba desorientado. Al ver el rostro del hombre pudo determinar con horror que no eran seres humanos. Viéndose en esa situación Francis preguntó:
-¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren hacer conmigo?
-Usted solo cierre la boca- lo interrumpió el extraño- tengo que hacerle algunas preguntas. Debe cooperar.
“Esto suena extraño” pensó Francis. De nuevo el extraño prosiguió:
- Lo que tengo aquí es un resumen de los eventos ocurridos a través de la historia de los últimos ciento noventa y ocho años- explicó el sujeto, sosteniendo un fólder- ¿quiere analizarlo con nosotros?
Sin esperar respuesta, el sujeto abrió el fólder y comenzó a hojearlo. De pronto habló:
-septiembre 11 de 2001. Un atentado terrorista sacudió a los Estados Unidos de Norteamérica a las Torres Gemelas del World Trade Center y el Pentágono, en las ciudades de Nueva York y Washington. El atentado se adjudicó a una red terrorista islámica, poderosa en esa época. El presidente en ese entonces, declaró la guerra al terrorismo.
-¿Pero eso que tiene que ver conmigo?- repuso Francis con enfado, pero el sujeto lo volvió a interrumpir.
-Le dije que se callara, ¡Demonios! ¿Quieres morir ahora mismo?- y apuntó con su arma la frente de Francis.-¡¡¡déjame continuar!!!
-esa época era muy cruel- continuó el hombre- ya que el terrorismo era una modalidad delictiva muy eficiente. Continuando con todo eso, Estados Unidos penetra en Afganistán para erradicar el régimen que se establecía en ese país. Luego, tiempo después, invadió Irak, con el propósito de que allí se fabricaban armas nucleares para destruir al mundo. Muchas personas inocentes murieron. –hizo una pausa y prosiguió:- hacia el 2010, el mundo ya no tenía líder definido, era el caos y el problema en muchas partes. Por esa razón, estalló la tercera guerra mundial, más exactamente, el 24 de junio de 2012. De un bando se encontraban los países árabes y asiáticos, que hablaban un idioma común y creencias comunes y por el otro se encontraba el régimen capitalista de occidente y los países tercermundistas, en fin, todo el planeta entró en el conflicto. Nadie se salvó de tal catástrofe, excepto por Cuba, Venezuela y Colombia, por su último contrato con estos dos países. La guerra duró siete años, de los cuales fueron los más horribles los últimos cuatro, ya que intensificaron la guerra con armamento nuclear de destrucción masiva.
Al ir escuchando todo lo que le decía el sujeto, Francis contempló fugazmente la habitación, estaba sentado y tenia sus manos atadas a los brazos de una silla “tengo que salir de aquí” concluyó. Pero el hombre siguió:
- No se como diablos acabó todo pero hacia el año 2055 el mundo seguía con paso firme hacia su extinción. Tengo reportes de agentes que investigaron esa época y parece que no son... digamos creíbles. Todos esos disturbios y guerras fueron estrategia nuestra, de los shintoides, una raza para ustedes violenta pero ¿que se le hace? Es nuestro negocio. Era estrategia nuestra influenciar a las grandes mentes de este planeta para que se luchen unos contra otros. Lo que me sorprende es lo rápido que se dejaron influenciar. En fin… el mundo estaba vulnerable y nosotros entraríamos en acción pero…- el hombre dejó de hablar y se sentó en un sofá.
-¿pero que?- preguntó Francis, con la idea de escapar maquinada en su mente.
-pero en la última guerra, estamos hablando del año 2173: nuestro ejército, mas poderoso, mas preparado y mas entrenado que el de ustedes ¡¡sucumbió ante la armada terrestre!! ¡Eso no es justo!- gritó el sujeto golpeando el brazo del sofá con su poderoso puño.
De repente, Francis quería escuchar más. Estaba extrañado solo por el hecho de derrotar a una armada extraterrestre fuera extraño, por muy poderosa que fuera. Francis le iba a preguntar como fue esa guerra pero el hombre continuó:
-el general Drago fue derrotado, aunque no se como se hizo. Pero esto si se: veinte años después de la derrota juramos que íbamos a volver a reclamar lo que nos pertenece pero nos encontramos con un problemita. Ahí es donde entras tú. Resulta que hay una especie de proyecto en la tierra, donde varios científicos, se dedicaron a reconstruir la tecnología del planeta en un tiempo record de veinte años. Significa que hasta el sol de hoy, esa tecnología ya debe estar desarrollada. Nuestros espías trataron de investigarlo pero resultó ser de categoría ultra secreta. De hecho sólo tenemos el nombre: AVALON. Solo quisiera saber que rayos es eso, como funciona y donde esta.
-jefe, dimos en el blanco al secuestrar a uno de los miembros del equipo de científicos.- lo interrumpió el segundo hombre, un poco mas bajo que el primero.
Francis no entendió lo que significaba todo aquello. ¿Era miembro de un equipo de científicos? Consternado por todo gritó:
-¡yo no soy ningún científico! ¡Demando que me dejen ir!
El primer hombre, no aguantó más y le dio un golpe en la cara a Francis con el revés de su arma.
-¡maldito estúpido! Si no cooperas con nosotros te haremos polvo ¿entiendes?
Esta era su oportunidad. Francis se desamarró, se zafó de los puños de sus captores, se dirigió a la ventana y se lanzó al vacío, sin pensar que estaba en un edificio de veinte pisos.
Creyó que iba a morir, una caída de veinte pisos no la soporta cualquiera. En el trayecto se le materializaron los recuerdos de su mente, pasaron por su cabeza uno tras otro, como si se tratara de una película de poca monta. La caída resulto ser más rápida de lo que pensaba, terminando estrellado contra el pavimento deteriorado. Nunca pensó que iba a sobrevivir a esa fatal caída, ya que lo último que acabó por balbucear fue “AVALON...” hasta caer en un estado de adormecimiento casi cercano a la muerte. Lo otro que escuchó fue un ligero intercambio de disparos entre los hombres y otra persona, tal vez una mujer, pero no le dio mas importancia.
Siete horas más tarde, Francis se incorporó desde una camilla de hospital. Tenía heridas por todo el cuerpo y le dolía la cabeza. Al parecer, sangró bastante porque le habían puesto una venda alrededor de su cabeza. Oyó lejana a una voz muy dulce que le decía:
-Tranquilo. Todo va a estar bien.
Era la misma voz que había oído en la calle antes de caer inconsciente. De nuevo sintió la desorientación y la cabeza le daba vueltas.
-¿Quién eres? ¿Qué es lo que quieres?- preguntó Francis, sumido por el estrés.
-no te preocupes- dijo la voz- esperemos que te recuperes, así contestaremos todas tus dudas.
-esos…esos… esos disparos…- gesticuló el herido- ¿tu me rescataste?
-así es- contestó la joven voz- y al ver que a Francis no le quedaban fuerzas para seguir hablando agregó: -descansa. Nos vemos mañana.
Ya no escuchó la voz. Ahora estaba soñando. De nuevo soñó con un mundo ideal, lleno de paz y alegría, donde se amaran los unos a los otros sin envidias, engaños ni tristezas, tal vez era cierto: tal vez hacía parte de algo sobrenatural cuyo propósito era el hacer que la paz, lo mas anhelado, regresara a la tierra y todos los humanos poder vivir en armonía, algo nunca antes visto en la historia del mismísimo hombre. De ser así, el lucharía, hasta las últimas consecuencias si su cuerpo, aparentemente débil se lo permite. No dejará que ningún alienígena pendenciero lo venza, salvará el mundo y lo restaurará a como era antes o mejor…
La pesadez de la habitación, en la que ya empezaba a hacer calor, acabó por despertar a Francis de su letargo. Se sentó en la cama, aun desorientado y con una jaqueca tan tremenda que nadie hubiera podido soportar. De nuevo regresaron los sucesos a su cabeza: shintoides, científicos, tecnologías, AVALON… decidió no darle mas vueltas al asunto y trató de ponerse de pie. Al apoyarse en la cama observó sus manos. Las sentía extrañas, le dolían y le brillaban; cosa muy extraña porque nunca las vio brillar de esa manera. Siguió mirando sus manos pero de repente una descarga de luz y electricidad salieron de ellas y fueron a dar a la pared, la que hicieron añicos en fracciones de segundos. Horrorizado ante tal espectáculo, se levantó, corrió al pasillo dando gritos desesperados de ayuda.
En ese momento, la joven que lo rescató, apareció para ayudarle
-Tranquilo Francis- sonrió- por fortuna tus habilidades se te han manifestado.
¿Habilidades? Francis no pudo contener la respiración. Aunque era físicamente muy fuerte, su espíritu no lo era tanto.
-¿que me sucede? ¿Qué clase de cosa soy?
-no eres ninguna cosa- dijo la chica- tu eres el éxito de tu propio experimento.
Ahora la reacción de Francis no era de miedo sino de ira. Apuntando su mano derecha hacia el pecho de la joven amenazó con destruirla como hizo con la pared sino contestaba todas sus inquietudes.
-si quieres vivir, cuéntamelo todo. Desde el principio y hasta esta parte.
- de acuerdo- dijo la joven abatida- te contare todo.
-empieza por tu nombre- replicó Francis.
Si te gusta leer de todo, este es el lugar perfecto para ti. Encontrarás lectura de todos los gustos y para todas las edades. Historias, fanfics, proyectos personales y pensamientos en general... Bienvenido.
viernes, 13 de septiembre de 2013
Capítulo I
LOS DOS HOMBRES SE HALLABAN SENTADOS JUNTO A LA VENTANA CONTEMPLANDO EL deprimente paisaje que les mostraban sus tristes ojos. Al parecer denotaban cansancio, ya que permanecieron toda la noche en vela.
-¿que hay?- preguntó el primero
-nada. Simplemente admirando el mundo y su completa ruina.
-¿que hora es?- volvió a preguntar el primer hombre
-deben ser como las seis de la mañana- respondió el segundo seguro de su respuesta, a pesar de no tener un reloj.
Era verdad. El mundo estaba completamente destruido. Todos los sucesos que generaron la decadencia de la tierra habían puesto a esos dos hombres a pensar con calma todo lo que el planeta tuvo que pasar para llegar a estas últimas instancias. Pensaron en la tercera guerra mundial, el calentamiento global y de las invasiones alienígenas que sometieron a la humanidad a un periodo de esclavitud. En ese momento el segundo hombre se incorporó en su asiento y reflexionó un momento:
-tal vez todo lo que le pasó a este planeta puede ser que en realidad así se lo merecía
-¿tu crees?- preguntó el otro hombre como admitiendo la triste realidad
-es posible. El ser humano fue artífice de su propia destrucción y no hizo nada para evitarlo. Todo por su maldito afán de poder y riquezas. La codicia se apoderó de su ser y desencadenó todos estos sucesos desagradables. Todas las maldades de las que fue partícipe, además de las guerras mundiales de las que creyó salir victorioso sin contar el número de víctimas mortales que generaron estos flagelos.
-ya no importa- replicó el primer hombre con lástima- lo hecho, hecho está.
Los dos hombres guardaron silencio por un instante. Francis Riverton, el primero, concentro su mirada hacia la destruida ciudad. Alto, delgado, pero con una fuerza suficiente como para levantar 4 toneladas de roca cada treinta minutos en su trabajo de búsqueda y rescate de la guardia nacional. Vestía una casaca gris, que es el uniforme de la guardia nacional y botas café. Su apariencia denotaba tristeza y pobreza de espíritu, pero aún se aferraba a una esperanza utópica.
Mientras que su amigo, Zachary Overton, una persona con un temperamento calmado pero con una furia interna que daría miedo hasta el más fuerte de la galaxia y sus músculos de acero (así lo llamaba Francis) que mataban un toroide de un golpe de su poderoso puño. Vestía mameluco azul, camisa roja y botas negras. De su ancha cintura se aferraba un cinturón con una arma dostovei, calibre 50, el arma pequeña mas poderosa que ha existido hasta entonces. Era miembro de las fuerzas especiales intergalácticas compañía Omicrón y ha combatido miles de especies extraterrestres en todo el universo y las ha derrotado, pero nunca logró vencer la amenaza mas grande de su vida: la tristeza de un mundo destruido y peor aún: el suyo propio. Ahora solo vive de sus propios recuerdos.
Corría el año 2198 desde la última invasión extraterrestre al planeta. El mundo, aún recuperándose de las crisis en que la tercera guerra mundial y el calentamiento global los dejó, resistió valientemente durante 5 años los repetidos ataques de la colonia reguliana, liderados por el general Umbreon Tenebris. Pero la caída inminente de La Tierra dejo inermes a los líderes mundiales que, al no querer presenciar la derrota optaron por el suicidio. Horas después, el general Tenebris hizo un discurso a todo el mundo imponiendo la esclavitud en todo el planeta. Los seres humanos fueron convertidos en esclavos y permanecieron así durante 100 años. Para ese entonces, los rebeldes decidieron realizar un ataque final a la fortaleza voladora del general Tenebris, con resultados exitosos pero con bajas humanas considerables. El general Tenebris se dio entonces a la huida y la tierra volvió a recuperarse para los humanos. Entonces se empezó a hacer un saldo de la devastación: Japón, China, Estados Unidos, 90% de África y 70% de Europa y América Latina fueron destruidas, saldo: 4.532.328.212 muertos, así que la población total disminuyó en un 70%. Muerte, destrucción y pobreza se veían por todas partes.
Se creía que era el final. Hasta que una transmisión que llegó del espacio los colocó en ascuas nuevamente. El general Tenebris, enfurecido, advirtió que regresaría pero para arrasar definitivamente con la raza humana. Por esta razón se abrió un proyecto para restablecer la tecnología de la tierra a razón de 20 años para prepararse ante el inminente ataque de los regulianos. El experimento se realizó en una ciudad seleccionada escondida de la superficie, casi al centro del planeta, de esa forma nadie la encontraría y la tecnología se desarrollaría sin problemas.
-¿aún crees que hay algo mejor para nosotros?- preguntó Zachary a su amigo.
-tengo fe- dijo Francis –la humanidad ha sufrido mucho por sus males y creo que se merece otra oportunidad.
-tienes razón, amigo- afirmó Zachary pensando en el caótico sistema que contemplaba desde la ventana.
De nuevo dejaron de hablar. Entraron en un estado de sopor. El sueño ya los estaba consumiendo.
-hemos estado despiertos toda la noche- afirmo Zachary –ya no aguanto mas, me voy a dormir. ¿Vienes?
-al rato, compañero- dijo Francis a su amigo- tengo cosas pendientes por hacer
-de acuerdo, como sea nos veremos luego... creo.
-está bien- sonrió Francis.
Ahora Francis se encontraba solo contemplando el sucio y frío entorno. Volvió a meditar sobre todos los acontecimientos de los últimos tiempos con sus respectivas consecuencias. Inició una retrospectiva en su cabeza y se vio una vez más cuando era niño. Casi podía palpar esos momentos; se vio a si mismo jugando con una pelota con sus padres y su hermana mayor. Tal era la realidad creada en su mente que se sintió feliz en ese instante y casi pudo tocar a la familia que una vez tuvo y que la guerra había separado para siempre. En ese preciso momento, bajaron naves espaciales y comenzaron a atacar todo el vecindario donde el se encontraba. Las personas corrían de un lado a otro despavoridas y de pronto una nave reguliana dispara su plasma cañón hacia donde se encontraba Francis y su familia “¡¡¡mamá!!! ¡¡¡Papá!!! ¡¡¡¡Hermana!!!” gritaba pero ya era demasiado tarde. En el momento final como queriendo evitar tal tragedia, Francis despierta empapado en sudor y lágrimas. “es solo un sueño” pensó. Tardó mucho darse cuenta de que se había quedado dormido y estaba soñando. Trató de pensar en el sueño pero no pudo encontrar el recuerdo. “que extraño” volvió a pensar “¿que habrá sucedido?” “¿Habrá salvación para nosotros?”. En ese momento sonó el teléfono. Será la llamada más importante de su vida que haya recibido.
-¿Si? Habla Francis.
Hubo silencio del otro lado de la línea.
-¿Hola?-Francis comenzaba a impacientarse.
De pronto, hablo una voz del otro lado:
-Soy el doctor Cástulus. Necesitamos que se reporte de inmediato a los cuarteles generales del ejército terrestre. Usted ha sido seleccionado para una misión muy importante. Es por el bien de la humanidad.
-¿Pero que rayos está pasando aquí?-preguntó Francis asombrado, ya que no era militar y nunca lo seria, por las opiniones que este tenia del ejercito.
-se le contará con detalles de la misión cuando se reporte- continuó la voz-tiene un plazo de 48 horas. Hasta entonces, no saldrá de la ciudad, ni hablará con nadie. ¿Queda claro?
-está bien-respondió Francis con abatimiento-cumpliré con la misión.
Dicho esto, colgó. Ahora Francis tenía un sudor frío recorriéndole la espalda. Era obvio: estaba asustado. “Tal vez me quieran pedir una asesoría por los montacargas” pensó. Pero esa voz sonó demasiado seria como para pedir asesoría por algo tan trivial. Trató de dormir, pero no pudo, pensando en la misión que le asignaría el ejército terrestre y como podía llevarla a cabo. Después de mucho meditar se quedó dormido, con la esperanza de contarle a su amigo lo que ocurrió y esperando su aprobación.
Seis horas después, Francis se incorpora en el sofá-cama y empieza a recordar los sucesos. “tengo que contarle a Zachary” pensó. Al llegar a la habitación de su amigo, lo encuentra mirando la televisión. Se detuvo y lo pensó mejor: “no, mejor no. Iré yo solo”. Se dirigió al baño, se duchó y se cambió de ropa, pero volvió a vestir su casaca gris de la guardia nacional y se marchó.
Al caminar por la calle se dio cuenta de que tan decaído estaba el mundo. Edificios, casas y calles se encontraban en la ruina, como en obra negra. El humo y el hollín de las calles que en un tiempo fueran de alquitrán se respiraban en el aire. La vegetación era casi nula y estaba a punto de extinguirse todas las especies de gatos y perros de ciudad. Pensando en todo eso, iba Francis caminando por la calle, cuando lo interceptaron tres sujetos. Eran hombres de apariencia extraña y daban la sensación de que podían terminar de destruirlo todo. Uno de ellos puso una harkimer, calibre 31 en su sien y le susurró:
-Entre al auto. De lo contrario morirá y no respondemos.
Francis estaba absorto. El miedo volvió a nublar su mente. Comenzó a tartamudear y gesticuló algo pero el hombre del arma lo interrumpió:
-¡Cállese! ¡Entre al auto, ahora!
Después de eso, no supo nada más porque el hombre del arma le propinó un culatazo y lo dejó inconsciente. Los otros dos hombres se subieron en la parte delantera del auto y arrancaron el motor. Lo demás fue silencio en la calle.
-¿que hay?- preguntó el primero
-nada. Simplemente admirando el mundo y su completa ruina.
-¿que hora es?- volvió a preguntar el primer hombre
-deben ser como las seis de la mañana- respondió el segundo seguro de su respuesta, a pesar de no tener un reloj.
Era verdad. El mundo estaba completamente destruido. Todos los sucesos que generaron la decadencia de la tierra habían puesto a esos dos hombres a pensar con calma todo lo que el planeta tuvo que pasar para llegar a estas últimas instancias. Pensaron en la tercera guerra mundial, el calentamiento global y de las invasiones alienígenas que sometieron a la humanidad a un periodo de esclavitud. En ese momento el segundo hombre se incorporó en su asiento y reflexionó un momento:
-tal vez todo lo que le pasó a este planeta puede ser que en realidad así se lo merecía
-¿tu crees?- preguntó el otro hombre como admitiendo la triste realidad
-es posible. El ser humano fue artífice de su propia destrucción y no hizo nada para evitarlo. Todo por su maldito afán de poder y riquezas. La codicia se apoderó de su ser y desencadenó todos estos sucesos desagradables. Todas las maldades de las que fue partícipe, además de las guerras mundiales de las que creyó salir victorioso sin contar el número de víctimas mortales que generaron estos flagelos.
-ya no importa- replicó el primer hombre con lástima- lo hecho, hecho está.
Los dos hombres guardaron silencio por un instante. Francis Riverton, el primero, concentro su mirada hacia la destruida ciudad. Alto, delgado, pero con una fuerza suficiente como para levantar 4 toneladas de roca cada treinta minutos en su trabajo de búsqueda y rescate de la guardia nacional. Vestía una casaca gris, que es el uniforme de la guardia nacional y botas café. Su apariencia denotaba tristeza y pobreza de espíritu, pero aún se aferraba a una esperanza utópica.
Mientras que su amigo, Zachary Overton, una persona con un temperamento calmado pero con una furia interna que daría miedo hasta el más fuerte de la galaxia y sus músculos de acero (así lo llamaba Francis) que mataban un toroide de un golpe de su poderoso puño. Vestía mameluco azul, camisa roja y botas negras. De su ancha cintura se aferraba un cinturón con una arma dostovei, calibre 50, el arma pequeña mas poderosa que ha existido hasta entonces. Era miembro de las fuerzas especiales intergalácticas compañía Omicrón y ha combatido miles de especies extraterrestres en todo el universo y las ha derrotado, pero nunca logró vencer la amenaza mas grande de su vida: la tristeza de un mundo destruido y peor aún: el suyo propio. Ahora solo vive de sus propios recuerdos.
Corría el año 2198 desde la última invasión extraterrestre al planeta. El mundo, aún recuperándose de las crisis en que la tercera guerra mundial y el calentamiento global los dejó, resistió valientemente durante 5 años los repetidos ataques de la colonia reguliana, liderados por el general Umbreon Tenebris. Pero la caída inminente de La Tierra dejo inermes a los líderes mundiales que, al no querer presenciar la derrota optaron por el suicidio. Horas después, el general Tenebris hizo un discurso a todo el mundo imponiendo la esclavitud en todo el planeta. Los seres humanos fueron convertidos en esclavos y permanecieron así durante 100 años. Para ese entonces, los rebeldes decidieron realizar un ataque final a la fortaleza voladora del general Tenebris, con resultados exitosos pero con bajas humanas considerables. El general Tenebris se dio entonces a la huida y la tierra volvió a recuperarse para los humanos. Entonces se empezó a hacer un saldo de la devastación: Japón, China, Estados Unidos, 90% de África y 70% de Europa y América Latina fueron destruidas, saldo: 4.532.328.212 muertos, así que la población total disminuyó en un 70%. Muerte, destrucción y pobreza se veían por todas partes.
Se creía que era el final. Hasta que una transmisión que llegó del espacio los colocó en ascuas nuevamente. El general Tenebris, enfurecido, advirtió que regresaría pero para arrasar definitivamente con la raza humana. Por esta razón se abrió un proyecto para restablecer la tecnología de la tierra a razón de 20 años para prepararse ante el inminente ataque de los regulianos. El experimento se realizó en una ciudad seleccionada escondida de la superficie, casi al centro del planeta, de esa forma nadie la encontraría y la tecnología se desarrollaría sin problemas.
-¿aún crees que hay algo mejor para nosotros?- preguntó Zachary a su amigo.
-tengo fe- dijo Francis –la humanidad ha sufrido mucho por sus males y creo que se merece otra oportunidad.
-tienes razón, amigo- afirmó Zachary pensando en el caótico sistema que contemplaba desde la ventana.
De nuevo dejaron de hablar. Entraron en un estado de sopor. El sueño ya los estaba consumiendo.
-hemos estado despiertos toda la noche- afirmo Zachary –ya no aguanto mas, me voy a dormir. ¿Vienes?
-al rato, compañero- dijo Francis a su amigo- tengo cosas pendientes por hacer
-de acuerdo, como sea nos veremos luego... creo.
-está bien- sonrió Francis.
Ahora Francis se encontraba solo contemplando el sucio y frío entorno. Volvió a meditar sobre todos los acontecimientos de los últimos tiempos con sus respectivas consecuencias. Inició una retrospectiva en su cabeza y se vio una vez más cuando era niño. Casi podía palpar esos momentos; se vio a si mismo jugando con una pelota con sus padres y su hermana mayor. Tal era la realidad creada en su mente que se sintió feliz en ese instante y casi pudo tocar a la familia que una vez tuvo y que la guerra había separado para siempre. En ese preciso momento, bajaron naves espaciales y comenzaron a atacar todo el vecindario donde el se encontraba. Las personas corrían de un lado a otro despavoridas y de pronto una nave reguliana dispara su plasma cañón hacia donde se encontraba Francis y su familia “¡¡¡mamá!!! ¡¡¡Papá!!! ¡¡¡¡Hermana!!!” gritaba pero ya era demasiado tarde. En el momento final como queriendo evitar tal tragedia, Francis despierta empapado en sudor y lágrimas. “es solo un sueño” pensó. Tardó mucho darse cuenta de que se había quedado dormido y estaba soñando. Trató de pensar en el sueño pero no pudo encontrar el recuerdo. “que extraño” volvió a pensar “¿que habrá sucedido?” “¿Habrá salvación para nosotros?”. En ese momento sonó el teléfono. Será la llamada más importante de su vida que haya recibido.
-¿Si? Habla Francis.
Hubo silencio del otro lado de la línea.
-¿Hola?-Francis comenzaba a impacientarse.
De pronto, hablo una voz del otro lado:
-Soy el doctor Cástulus. Necesitamos que se reporte de inmediato a los cuarteles generales del ejército terrestre. Usted ha sido seleccionado para una misión muy importante. Es por el bien de la humanidad.
-¿Pero que rayos está pasando aquí?-preguntó Francis asombrado, ya que no era militar y nunca lo seria, por las opiniones que este tenia del ejercito.
-se le contará con detalles de la misión cuando se reporte- continuó la voz-tiene un plazo de 48 horas. Hasta entonces, no saldrá de la ciudad, ni hablará con nadie. ¿Queda claro?
-está bien-respondió Francis con abatimiento-cumpliré con la misión.
Dicho esto, colgó. Ahora Francis tenía un sudor frío recorriéndole la espalda. Era obvio: estaba asustado. “Tal vez me quieran pedir una asesoría por los montacargas” pensó. Pero esa voz sonó demasiado seria como para pedir asesoría por algo tan trivial. Trató de dormir, pero no pudo, pensando en la misión que le asignaría el ejército terrestre y como podía llevarla a cabo. Después de mucho meditar se quedó dormido, con la esperanza de contarle a su amigo lo que ocurrió y esperando su aprobación.
Seis horas después, Francis se incorpora en el sofá-cama y empieza a recordar los sucesos. “tengo que contarle a Zachary” pensó. Al llegar a la habitación de su amigo, lo encuentra mirando la televisión. Se detuvo y lo pensó mejor: “no, mejor no. Iré yo solo”. Se dirigió al baño, se duchó y se cambió de ropa, pero volvió a vestir su casaca gris de la guardia nacional y se marchó.
Al caminar por la calle se dio cuenta de que tan decaído estaba el mundo. Edificios, casas y calles se encontraban en la ruina, como en obra negra. El humo y el hollín de las calles que en un tiempo fueran de alquitrán se respiraban en el aire. La vegetación era casi nula y estaba a punto de extinguirse todas las especies de gatos y perros de ciudad. Pensando en todo eso, iba Francis caminando por la calle, cuando lo interceptaron tres sujetos. Eran hombres de apariencia extraña y daban la sensación de que podían terminar de destruirlo todo. Uno de ellos puso una harkimer, calibre 31 en su sien y le susurró:
-Entre al auto. De lo contrario morirá y no respondemos.
Francis estaba absorto. El miedo volvió a nublar su mente. Comenzó a tartamudear y gesticuló algo pero el hombre del arma lo interrumpió:
-¡Cállese! ¡Entre al auto, ahora!
Después de eso, no supo nada más porque el hombre del arma le propinó un culatazo y lo dejó inconsciente. Los otros dos hombres se subieron en la parte delantera del auto y arrancaron el motor. Lo demás fue silencio en la calle.
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